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¿Qué esconde Berlín?

Lorena Morales
Berlín

Berlín es la ciudad más cambiante de Europa: su apariencia física ha sido repetidas veces destrozada y recompuesta. La rica escena cultural que proyecta esta ciudad está en constante evolución y se ha convertido en un punto de referencia de las vanguardias europeas. Y si hablamos de Berlín, resulta difícil no citar su vida nocturna con locales de todo tipo donde el buen criterio musical es la prioridad
número uno. Pero, ¿qué esconde la noche de Berlín? En esta ciudad europea, no es que las fiestas duren veinticuatro, cuarenta y ocho o setenta y dos horas, las fiestas duran siempre porque no hay un lugar en Berlín donde no esté pinchando un DJ.

De los 3,45 millones de personas que viven en Berlín, más de medio millón son forasteros. Las voces de una vida cultural activa combinada con el bajo coste de los alquileres y del coste de vida en general ha contribuido enormemente a dinamizar el ambiente; Ha sido un núcleo de atracción para personas de todo el mundo: en especial de artistas, escritores, intelectuales o músicos. Además, Berlín es la mayor ciudad estudiantil de Alemania con más de 130.000 alumnos, muchos de los cuales se quedan a vivir en la capital tras finalizar los estudios. Las galerías de arte, los teatros alternativos y la gran parte de lo que se considera alternativo sucede en el barrio de Kreuzberg, en la parte este del histórico Muro de Berlín que también corresponde al llamado “barrio rojo”.

La capital de la música electrónica

Berlín ha confirmado que el turismo del techno existe y no sólo durante el verano en Ibiza. Los clubs de Panorama y Watergate acogen a muchos españoles durante todas las épocas del año. Desde hace unos años, la música minimal ha sido la tendencia en alza de la música electrónica, mezclándola con los demás estilos (techno, house, pop, electrorock…) El concepto de fiesta nocturna que ofrece esta ciudad también es diferente: en primer lugar porque rompe la idea de “nocturnidad”. Los clubs de referencia como Panorama abre sus puertas los viernes sobre medianoche para cerrarlas a las ocho de la tarde del día siguiente. Entre ocho y doce se limpia el club que vuelve a abrir sus puertas de nuevo durante veinte horas más. Otro club de referencia es el Watergate y, aunque ofrece un entorno íntimo y cool con un sonido fuerte y nítido, su gran cebo es la oportunidad de contemplar el amanecer des de la plataforma flotante del club, ubicada en las orillas del río Spree. Un fin de semana a lo berlinés puede empezar el viernes noche en Tresor, amanecer en Panorama, mediodía en club derVisionäre, y por noche, tras una parada en Week12club, acabar contemplando el amanecer desde la plataforma flotante de Watergate. El segundo concepto que define el movimiento berlinés está claro: la fiesta es desplazamiento.

¿Un fenómeno alternativo?

Además de las tendencias electrónicas, Berlín se ha posicionado como un paraíso para todo tipo de culturas alternativas: las diversas casas ocupadas y transformadas en núcleos sociales ofrecen una agenda repleta de actividades y performances. ¿El problema? Como ha pasado con la casa ocupada Tacheles, la imagen del Berlín alternativo se ha convertido en reclamo de turismo, y en consecuencia, el peor enemigo de su esencia. El filósofo catalán, historiador y escritor Abel Cutillas (autor de “Viure mata” de la Editorial Fonoll entre otras obras, y que actualmente reside en Berlín) nos remite al Berlín de principios del siglo XX para valorar el momento “alternativo” actual ”Berlín oscuro, nuevo, tramposo, vicioso, rápido, peligroso, violento, desgarrado, verde, rojo y amarillo. El Berlín expresionista, el Berlín de los cabarets. Este es el Berlín que hoy quiere ser y quiere no ser Berlín. Berlín quiere recuperar el underground contracultural que tuvo a principios del siglo pasado. Quiere recuperarlo a la manera berlinesa de recuerdo y olvido: el cabaret será el club techno, los expresionistas serán los artistas urbanos, los escritores malditos serán los pijos cultos de Prenzlauer Berg. Berlín se ha obligado a ella misma a conservar el sabor del underground, y por esto la juventud alternativa vive en barrios turcos y se pasa los weekends en las discotecas subterráneas de Kreuzberg”.

Se podría decir que Berlín es cool, Berlín es hippie, Berlín es arte, Berlín es fiesta… Berlín es lo que quieras encontrar.